Alberto tiene 20 años, y hace 10 que le detectaron Asperger. Nunca se ha sentido cómodo a la hora de relacionarse con los demás, ni ha tenido nunca un círculo de amigos cerrado. Él es más feliz encerrándose en sus libros, él dice que ahí nadie le molesta ni le hace daño, que no tiene que temer por nada ni nadie.
Con esto no quiero decir que no lleva una vida convencional, su día a día es como muchos de los jóvenes de este país, cada mañana se levanta a horas inhumanas y viaja en tren hasta la universidad, donde estudia Biología, tras pasarse horas en la universidad, regresa a casa y emplea su tiempo en todos esos trabajos y tareas que le piden en la facultad.
Este es su tercer año en la universidad, y aunque no sea del todo de su agrado tiene un grupo con el que realiza investigaciones y trabajos. Pero este año en una asignatura coincide con una chica llamada Beatriz, solo coinciden en una asignatura que ella tiene pendiente.
Por primera vez Alberto tiene ganas de acercarse a una persona, de conocer y de hacer cosas con ella. Pero he aquí el problema, ¿Cómo se hace eso? Alberto nunca se ha visto en una situación parecida, nunca ha tenido la necesidad de acercarse a alguien y sabe que no siempre se es posible hacer amigos, ya que ha observado que muchos de sus compañeros no tienen relación.
Un día en clase la profesora propuso un trabajo para subir nota, el cual se podría realizar por parejas o por tríos. Alberto vio aquí su oportunidad, decidido aunque con un temblor incontrolable de piernas se acercó a ella al finalizar la clase.
- Hola Beatriz, había pensado... ¿te gustaría hacer ese trabajo que ha propuesto la profesora? He pensado que podría beneficiarnos en la nota final.
- Hola... ¿Alberto...? (Alberto no sabe donde meterse, no se sabe ni su nombre, piensa que está metiendo la pata)
- Sí, Alberto.
- Claro que me interesa hacer ese trabajo, además he escuchado que tienes unas notas muy buenas y que te apasiona esta asignatura... pero ya me lo ha propuesto Laura...
- Vale, no te preocupes...
- Pero espera... a lo mejor podemos hacerlo los tres juntos. (se acerca a hablar con Laura). Laura dice que no tiene inconveniente, así que podríamos ponernos a ello cuanto antes si te parece bien...
- Sí claro.
- ¿Por qué zona vives? Para ver como lo podemos hacer...
- Vivo en Vallecas.
- Ah perfecto, estamos cerca, nosotras vivimos por la zona de Atocha, así que no estamos muy lejos...
A la semana siguiente quedaron en una biblioteca cercana a ambos y comenzaron con el trabajo, Alberto estaba muy nervioso y lo único que hacía era buscar más, más información sobre el tema elegido.
Tras un par de horas Laura recibió una llamada telefónica y tuvo que marcharse rápidamente, con lo cual se quedaron solos. Beatriz propuso a Alberto ir a tomar algo y descansar un rato la vista de los libros.
Estuvieron tomando un café en la cafetería de enfrente, teniendo una conversación bastante agradable, poco a poco Alberto se iba relajando y sin saber por qué no quería que acabase ese momento. Pero como todo... tiene un final.
Al día siguiente coincidieron en el tren y siguieron conversando.
Así se pasaron dos semanas, quedándose a tomar un café después de realizar el trabajo y viéndose en el tren. Al fin Alberto le propuso una cita a solas, sin tener una excusa de trabajos por medio, y Beatriz aceptó de buen grado el salir a cenar el viernes por la noche.
Pero la cena no salió como esperaba, Beatriz le confesó que tenía pareja y que estaba empezando a ver las intenciones de Alberto, ella estaba pasando por un buen momento con su pareja, pero que con Alberto se sentía genial, por lo que quedó en un... dame tiempo y tendrás noticias mías, ella abandonó el restaurante dejando un billete y una nota sobre la mesa en la que ponía: estaremos en contacto, pero dame tiempo 6854...
¿Que la de tiempo? ¿Acaso se lo he quitado? Se preguntaba Alberto...
Hola! Me ha encantado la mezcla que habeís hecho de realidad y normalidad con los pequeños problemas a los que se suelen enfrentar. Muy bueno el final, me he reído mucho, es totalmente cierto! jaja!
ResponderEliminarUn abrazo.
Álvaro