lunes, 10 de marzo de 2014

No sé siento, pero creo que me gusta lo que he visto...

Hoy he tenido una cita, me llamo Elena, tengo 22 años y tengo síndrome de asperger. Mi vida siempre ha sido “rara”, y la gente que me rodeaba me trataba como tal, pero aunque me incomodara en muchas ocasiones el mundo, siempre he querido o he intentado con ayuda de mis padres vivir en una sociedad a lo que todos llaman normal.

Como bien he dicho, hoy he tenido una cita, con un chico, que siempre mi madre habla muy bien de él, y por eso me he sentido casi “obligada” a hacerlo, es el hijo de una compañera suya,  algunas veces había hablado con él, y él un día me pidió el número y dijo de vernos los dos solos. Sabía que estudiaba piano, cosa que a mí me encanta la música, y toco la trompeta, el saxo, el piano, la flauta travesera y el bajo. Por ahí mi madre intento convencerme de que es un chico “músico”, pero mi madre llama músico a cualquiera por lo que he podido apreciar.

He llevado todos los consejos de mi psicóloga Ana y mi madre para ir a esta cita, me han aconsejado ambas que debo cuidar mis contestaciones, que yo soy especial, pero que no debo decir algo que no me guste tal cual, que intente llevar a la práctica todo lo que he aprendido estos años.  Ana, se siente muy orgullosa de mí, dice que he mejorado un montón en estos últimos años.
He tenido una cita, nunca en mi vida había tenido una, o al menos con alguien con el que todo el mundo ha sido tan pesado.

Hemos quedado a las 7 en el metro de Goya, y él ha llegado tarde, ha llegado a y cuarto, me ha pedido perdón y me ha dicho que es que ha habido una avería o algo así en el metro, pero yo ya estaba muy nerviosa cuando ha llegado, porque yo a y cuarto estaba pensando en que iba a estar ya llegando al retiro. He llamado a Ana, porque me ha dicho que  si no sabía qué hacer la llamase, y me ha dicho que le esperase, y que llegaría, y así ha sido, pero aun no he llegado a entender porque llega tarde, hemos quedado a las 7.
He intentado tranquilizarme lo mejor que he podido y hemos ido al retiro, como habíamos pensado a dar un paseo en barca y luego a tomar algo.
El decía que le gustaba la música, y no tiene ni idea de ella, sabe algo del tema del piano, por lo que dice puede tocar un poco pero  no tiene ni idea, le he contado todo lo que se yo, y él se reía diciendo que para tocar no hacía falta saber todo eso. Como yo creo que ha visto que no tenía ni idea de la música, se ha puesto a contarme lo que hace en su trabajo, y a mí , pues me daba igual, pero claro, no podía decírselo porque Ana y mamá han dicho que no, asique me he puesto a observarle. Llevaba un botón desabrochado a mitad del pecho, y solo podía mirarle ahí y me estaba poniendo muy nerviosa.
A las nueve yo siempre ceno y el a las nueve decía que no tenía hambre, y le he dicho que sin ser grosera, que cenaba con o sin él. Se reía y me decía que soy rara pero que le gustaba, y es cuando he entendido que él no conocía mi forma de ser, por lo que mis nervios aumentaban, el no entendía nada de lo que estaba ocurriendo…
Hemos ido a cenar, yo muy incómoda, pero no podía volver a llamar a Ana, el estaba delante, pero él ha notado por lo que me ha dicho que algo me pasaba, que estaba muy nerviosa, que notaba como que estaba incomoda, me ha hecho muchas preguntas como: tienes novio? Te preocupa algo? Te incomodo yo? …Cada pregunta que hacía yo lo estaba pasando peor y ya cuando me ha dicho que fuésemos a una especie de pub-discoteca a tomar una copa creía que me quería morir. He explotado y le he contado todo lo que me ocurría, lo que me pasaba por mi cabeza, y el síndrome que padezco, el se ha sorprendido un motón y me escuchaba con admiración, como cuando yo voy al auditórium a escuchar conciertos. Algo en mi ha visto esa admiración, y él me ha abrazado, y cuando abrazas es para agradecer. Lo ha hecho durante mucho tiempo, que eso significa que me agradece mucho, y por una vez en mi vida no he sentido que me incomodaba, esa cara de admiración pocas veces la recuerdo en mi vida. Me ha empezado a hablar de que a su prima le ocurre lo mismo que a mí, pero que es pequeña y en el colegio la tratan fatal y todas sus historias correspondientes, y me ha interesado lo que escuchaba, yo le contaba lo que me había pasado a mí, y me ha dicho que gracias a mi puede entender que la pasa a su prima por la cabeza. A su prima le apasiona la geología, dice que ella lo sabe todo.
Al final se ha hecho tarde, y he llegado a casa a las 12. Cuando he llegado tenía un whatssap de él que ponía: Elena, no eres rara, eres única, me he vuelto loco hasta saber porque notaba que estabas tan incómodo conmigo, pero me gusta más saber lo que te ocurre, me gustaría entrar en tu rutina y que en uno de tus horarios pudiese entrar yo. No sé que tienes, que otras chicas a las que tú llamas normales no lo tienen, y me gustaría saberlo todo de ti y comprenderlo.


He llamado a Ana, a mi madre y las he contado todo y el mensaje, ellas me han dicho que ese mensaje es genial, y que si yo quiero volver a verle, no sé qué hacer, pero he sonreído mucho esta tarde al final y eso me gusta.
Dicen ambas que le dé una oportunidad, que el quiero hacerlo y yo creo que también, no sé qué se debe sentir en este caso, pero nadie nunca me ha mirado como lo ha hecho el.

1 comentario:

  1. Hola, enhorabuena por el trabajo. Destacar del texto la parte en la que decís que llama a su Psicóloga, ya sea para pedirla consejo o simplemente una voz que la tranquilice, me parece indispensable en este tipo de trabajos crear esos vínculos afectivos. Muchas gracias
    Un abrazo, Álvaro

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